Beissier
SATE: claves para un buen arranque
El arranque de un Sistema de Aislamiento Térmico por el Exterior (SATE) es uno de los puntos más importantes de su ejecución. Al tratarse de la base sobre la que se desarrolla todo el sistema, cualquier deficiencia en esta zona puede acabar provocando patologías que comprometan su comportamiento y durabilidad.
Beissier, colaborador principal de Rehabilita con Éxito, pone el foco en uno de los problemas que aparecen con mayor frecuencia en este punto, especialmente cuando se interviene sobre edificios existentes: la humedad por capilaridad.
A través de las soluciones contempladas en su sistema Beissier Therm, la compañía explica cómo un correcto diagnóstico del soporte, una adecuada impermeabilización y una ejecución rigurosa del arranque pueden resultar determinantes para prevenir problemas posteriores.
La humedad puede comprometer el SATE desde su base
Cuando un sistema SATE arranca sobre una acera o sobre otro acabado horizontal exterior, puede encontrarse expuesto a la humedad procedente del terreno.
El problema adquiere especial relevancia en edificios antiguos, donde la barrera impermeable en la base de los cerramientos puede no existir, haberse ejecutado de manera insuficiente o haber perdido eficacia con el paso de los años.
En estos casos, la humedad asciende a través del soporte por capilaridad y puede alcanzar la zona en la que se instala el aislamiento.
Si no se diagnostica y trata previamente, puede terminar afectando a la capa adhesiva y a las propias placas aislantes. Con el tiempo pueden aparecer problemas de adherencia, degradación prematura de los materiales e incluso desprendimientos.
Por ello, antes de instalar un SATE resulta fundamental comprobar las condiciones existentes en la parte inferior del cerramiento.
Impermeabilizar el zócalo antes de aislar
Para evitar que la humedad alcance el aislamiento, Beissier plantea actuar previamente sobre el zócalo mediante una barrera impermeable continua.
Dentro de la solución Beissier Therm, la compañía recomienda impermeabilizar el perímetro del edificio mediante su **Mortero Impermeabilizador BME 18002 / 180 L**, aplicándolo sobre el paramento vertical hasta aproximadamente 50 centímetros por encima del nivel del suelo.
La solución contempla un espesor de entre 1 y 1,5 milímetros por capa y un mínimo de dos capas, pudiéndose incorporar además un refuerzo con malla de fibra de vidrio cuando las características de la intervención lo requieran.
Pero tan importante como el producto empleado es la preparación previa.
Antes de impermeabilizar es necesario comprobar el estado del revestimiento existente, disponer de un soporte convenientemente regularizado y garantizar la continuidad del mortero en toda la superficie tratada.
El objetivo es impedir que la humedad procedente del terreno alcance las capas que conforman posteriormente el sistema de aislamiento.
Un encuentro especialmente delicado
La unión entre el paramento vertical y la acera o acabado horizontal exterior constituye otro de los puntos críticos.
En esta zona resulta fundamental conseguir una correcta estanqueidad y evitar discontinuidades que puedan convertirse en futuras vías de entrada de agua.
Para reforzar este encuentro, Beissier propone la utilización de su Banda de Estanqueidad, instalada mediante adherencia en frío y manteniendo un solape de cinco centímetros entre bandas consecutivas.
Durante su ejecución debe comprobarse que la banda queda perfectamente adherida, que los diferentes solapes presentan continuidad y que posteriormente queda protegida por el correspondiente mortero impermeabilizante.
Una correcta resolución de estos encuentros permite reducir el riesgo de filtraciones en uno de los puntos más sensibles de la fachada.
El aislamiento también debe adaptarse
Una vez impermeabilizada la zona inferior del cerramiento, puede ejecutarse el arranque del aislamiento.
En áreas especialmente expuestas a la humedad se recomienda utilizar materiales con una absorción de agua muy reducida. En la solución planteada por Beissier se contempla el empleo de EPS hidrófugo de alta densidad o XPS, dependiendo de las necesidades del proyecto.
Las placas deben quedar perfectamente alineadas y formar una superficie continua, evitando espacios abiertos entre las diferentes piezas.
Cuando existan pequeñas discontinuidades, estas pueden resolverse mediante productos específicos de baja expansión, como Quickstick de Beissier. El encuentro inferior se completa mediante una cinta impregnada precomprimida destinada a garantizar la estanqueidad y continuidad de la solución.
Los detalles constructivos marcan la diferencia
La instalación de un SATE no consiste únicamente en colocar aislamiento sobre una fachada. El comportamiento a largo plazo del sistema depende en gran medida de cómo se resuelvan sus encuentros y puntos singulares.
Esta cuestión resulta todavía más relevante en rehabilitación, donde cada edificio presenta unas condiciones de partida diferentes y pueden existir humedades, irregularidades o soluciones constructivas ejecutadas décadas atrás.
El diagnóstico previo permite identificar estas circunstancias y establecer las actuaciones necesarias antes de comenzar la instalación.
La propuesta técnica de Beissier Therm incide precisamente en esta visión global: impermeabilización del zócalo, protección del encuentro vertical-horizontal, utilización de materiales adecuados frente a la humedad y correcta ejecución del aislamiento.
Porque mejorar térmicamente una fachada no depende únicamente de cuánto aislamiento se coloque. La durabilidad y fiabilidad de un sistema SATE también comienzan en sus primeros centímetros.